Ruta Turística Miércoles 17/06

Visita Guiada Gratuita. 

CUPO COMPLETO

Punto de encuentro: Centro Toledo. Termas Romanas de la Plaza Amador de los Ríos.

  • 18.00h – Visita a las Termas Romanas
  • 18.30h – Visita a las Cuevas de Hércules
  • 19.00h – Visita Iglesia San Sebastián  y Baños de Tenerías. 

Imprescindible Reservar Plaza al email  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. . hasta Viernes 06 de Junio 2015.  Cupo Limitado.

Las Termas Romanas

Conocidos desde el año 1986, los vestigios arqueológicos que se conservan en este lugar nos ilustran sobre la monumentalidad que debió tener la ciudad de Toledo en época romana, trazada y dotada siguiendo el modelo urbanístico imperante en el momento y emanado desde la capital del Imperio: la ciudad de Roma. Así, los restos arqueológicos aquí conservados se convierten en referentes de los sistemas y procesos constructivos empleados en la Ingeniería y Arquitectura romanas de carácter civil, algunos de los cuales, como el empleo del hormigón de cal (Opus caementicium) o el uso del arco formado por dovelas de piedra, supusieron una auténtica revolución tecnológica en la Hispania de la época. Estas innovaciones se encuentran bien representadas en este lugar, contando también con un tramo de canalización o galería abovedada fabricado con Opus Caementicium y un arco formado por dovelas graníticas almohadilladas, que debieron formar parte del suministro de aguas limpias a la ciudad y, en concreto, dadas sus dimensiones, del abastecimiento a los edificios públicos de mayor importancia. Cómo ya hemos indicado, sobre estas estructuras se dispuso un complejo arquitectónico con una funcionalidad exclusivamente balnear o termal. Los restos aquí documentados configuran al menos dos estancias, la primera de ellas mal conocida por el momento, siendo la segunda una estancia rectangular (aproximadamente 12 x 10 m.: 120 m2), cuyo subsuelo fue dotado de un sistema de calefacción (hipocausto) destinado a caldear el alzado de la sala, configurándose como una suerte de sauna o sala cálida (caldarium), básica en el ritual romano del baño y presente en todas las construcciones termales del momento. Las dimensiones de este caldarium, la cuidada planificación de su construcción y los materiales utilizados en su decoración (mármoles, estatuas) nos permiten indicar un carácter público del edificio, levantado, sin ninguna duda, bajo los auspicios del poder Imperial. Por lo que respecta a la cronología de los restos, aunque en su edificación se pueden apreciar dos momentos constructivos claramente diferentes, corresponden a un período situado entre fines del s. I y mediados del s. II d.C. Con el tiempo, el edificio debió arruinarse, siendo afectado y reutilizado por nuevas estructuras levantadas en épocas posteriores, tales como el silo fechado entre los s. XII a XIV; los dos aljibes emplazados en su sector occidental, fechados a partir del s. XVI., o los pilares de hierro que soportan la estructura edificada del actual inmueble, levantado a principios de la década de 1990. Puesta en valor En el año 2002, el Consorcio de la Ciudad de Toledo decide abordar la puesta en valor de estos importantísimos restos arqueológicos dentro de un proyecto global de recuperación de la memoria histórica de la ciudad. En primer lugar se consigue que el inmueble que se encontraba en una situación deplorable, sea cedido al propio Consorcio por un periodo de 25 años, mediante un convenio firmado en septiembre de 2002. Posteriormente, ya en 2003, se abordan las obras de restauración que se estructuran en varias fases. Primero se realiza una profunda investigación arqueológica, planteada como intervención directa en el subsuelo: en segundo lugar, se aborda la reconstrucción parcial de las Termas Romanas para facilitar su comprensión, y, por último, se lleva a cabo la adecuación del espacio para que sirva de Oficina de Atención al Ciudadano y en especial al investigador, uniendo la revalorización del Patrimonio y la utilidad funcional en un solo inmueble.

Las Cuevas de Hércules

El solar que alberga las llamadas Cuevas de Hércules (callejón de San Gines, 3) presenta una rica historia arquitectónica, en cuanto ha sido ocupado por distintos edificios a lo largo de la historia: en época romana se había construido aquí un depósito de agua para el abastecimiento de la ciudad, que formaba parte de la red hidráulica romana de Toletum. Posteriormente, ya en época visigoda, parece que sobre el depósito de agua se levantó un templo cristiano. Después una mezquita. Más tarde, probablemente en el siglo XII, un nuevo templo se construyó en el mismo lugar, dedicado a San Ginés, sede de la parroquia homónima.

Con  respecto a la cisterna romana (depósito de agua) se han obtenido nuevos e interesantes datos. La investigación ha podido constatar que el depósito fue construido en torno a la segunda mitad del siglo I d.C. con forma rectangular, de 6,00 m. de ancho por al menos 11,50 m. de largo y 4,00 de alto. Estaba realizado con pequeñas piedras cogidas con una fuerte mezcla de cal yeso y arena (opus caementicium) y revestido en su interior con un cemento hidráulico especial (opus signinum).

En un momento posterior, todavía por establecer (aunque siempre en el marco de la época romana), la construcción original fue parcialmente revestida en su interior con grandes sillares de granito y dividida en dos en sentido longitudinal por medio de tres grandes arcos igualmente de granito. Sobre las dos naves resultantes, comunicadas entre si por medio de los arcos, se construyeron sendas bóvedas con bloques de caliza blanca (sólo una de las dos naves es propiedad del Consorcio).

Como se sabe, las cuevas de Hércules han dado lugar a múltiples leyendas, recogidas ya en textos medievales. Según estos, las cuevas serían oquedales naturales, a las que Hércules, fundador de la ciudad, habría dado una estructura arquitectónica para instalar allí sus palacios, donde se practicaban artes mágicas y nigromancia.

Otras leyendas las relacionan con la desaparición del reino visigodo a manos de los árabes, pues habría sido el mismo Hércules quien, con sus dotes adivinatorias, dejó en un cofre cerrado la profecía de la destrucción del reino visigodo, dejando explicito que cada rey pusiera un candado más. Pero fue la curiosidad o codicia del rey Don Rodrigo quien abrió el cofre y puso en marcha la maldición de la profecía, perdiendo su reino en manos del Islam y quedando destruido el palacio por fuerzas sobrenaturales, del que sólo quedaron las cuevas. La asociación de los sótanos de San Ginés con las legendarias Cuevas de Hércules se produce en el siglo XVI y la primera exploración (en parte fallida) se debe al cardenal Siliceo.

 

Iglesia San Sebastián

La Iglesia de San Sebastián se localiza en el denominado “Barrio de Curtidores”, dentro del cual se enmarcaría construcciones defensivas como la puerta de bab al- Dabbagin o “puerta de los Curtidores” localizada, muy probablemente, en las cercanías de la iglesia. A través de las fuentes documentales, así como del estudio de muros y la excavación arqueológica realizada durante esta restauración, se ha podido concluir que la actual iglesia de San Sebastián ha sido un edificio con una ocupación continua, desde el siglo X hasta el XX, con una primera fase islámica y una segunda cristiana. Entre los restos arquitectónicos más antiguos que todavía se conservan en el edificio, encontramos parte de un arco de herradura en el muro que separa la nave de la Epístola de la nave de la Capillita, asociado a un aparejo islámico que podría estar relacionado con la fase islámica del edificio. Así mismo, se ha documentado un suelo de baldosas de ladrillos que se adosan al muro islámico a la misma cota que el umbral de la mencionada puerta de arco de herradura. A esta misma fase constructiva se pueden asociar la pila localizada en el tercio norte de la nave de la Epístola y la puerta construida en un muro con aparejo islámico que se conserva en el muro norte de la actual iglesia, detrás del retablo. También se han descubierto parte de un primitivo edificio islámico en la nave de la Epístola y en la nave de la “capillita”. Se trata de un muro de mampostería ordinaria, trabado con barro, al que se le adosa un suelo de baldosas que presenta una evidente pendiente hacia el extremo orienta de la iglesia. La demolición del edificio islámico para la construcción de la iglesia cristiana se debió producir a finales del siglo XII o en pleno siglo XIII. En los siglos XIV y XV se realizan una serie de pequeñas reformas en el edificio que no están demasiado claras. En las obras de esta fase es donde se podría encuadrar la actual torre de la iglesia, que presenta un aparejo que podríamos fechar en torno al siglo XV. En el siglo XVI se emprende una agresiva intervención en el edificio de la que tenemos constancia a través de documentos escritos de la excavación arqueológica. En dicha reforma se eliminan los muros de las fachadas oeste, sur y parte del muro de la fachada norte para ser elevados de nuevo, llegando sus cimientos “hasta la roca nacida” , como afirma el protocolo de 1595, hecho que se cumple en todos los muros de la reforma, excepto en la zona sur de la nave de la Capillita, donde se reaprovecha el cimiento existente debido, muy probablemente, a la profundidad a la que se encuentra la roca base en esta zona. A pesar de esta intensa reforma se siguió conservando la orientación este-oeste. Probablemente el edificio cambió de orientación en el siglo XVIII, momento en el que se cegaría el arco apuntado de la nave de la Capillita y se situaría el retablo en el lugar en el que actualmente. El tapiado del arco vendría motivado por la entrada en estado de ruina de la capilla Mayor que se localizaba al este de la nave de la Capillita y que recoge Ramírez de Arrellano en un plano como “corral de propiedad particular”, pasando la actual nave de la Capillita a convertirse en sacristía. En el año 1916 se emprende la última reforma del edificio. De ese momento data la reconstrucción del artesonado de la nave de la Epístola, tal y como aparece reflejado en la inscripción que se encuentra en la nacela que recorre la parte superior de los muros de esa misma nave. Durante la rehabilitación integral llevada a cabo por el Consorcio de Toledo se ha intentado una actuación respetuosa con los materiales, acabados. Colores y texturas, buscándose el diálogo sereno y sin protagonismos de los nuevos materiales propuestos. Se ha procurado la restauración frente a la sustitución.

 

Los Baños de Tenerías

El baño en el mundo islámico era una práctica habitual de gran trascendencia, cuya costumbre influyó, incluso, en otros grupos religiosos y extendiéndose su uso en todo el territorio de la península. Había baños públicos y privados que cubrían la demanda de todos los grupos sociales. El baño, por tanto, se convirtió en un edificio polifuncional, con distintas finalidades: higiénica, religiosa y social. Los baños constaban de varias habitaciones consecutivas y se complementaban con las zonas de acceso y servicios. Eran construcciones de gruesos muros y poca altura, de cubierta abovedada. Los Baños árabes de Tenerías se localizan en la margen derecha del río Tajo a su paso por la ciudad de Toledo, junto a la iglesia de San Sebastián de las Carreras, en los terrenos denominados rodaderos del Tajo, al sur de la ciudad. Los Baños fueron descubiertos y excavados entre 1988 y 1989. Posteriormente, en 1997, la Confederación Hidrográfica del Tajo encargó nuevas excavaciones y estudios a los arqueólogos Juan Manuel Rojas y Ramón Villa. Los trabajos de investigación confirmaron la importancia del yacimiento y la existencia de una ocupación humana durante la Edad Media, que debió prolongarse hasta la Edad Moderna. Los Baños Islámicos de Tenerías son un conjunto de estructuras relacionadas con el agua, pertenecientes al mundo musulmán, y realizadas con fábrica de ladrillo y compartimentado en varias habitaciones o salas cuyas cubiertas han desaparecido. A ellas se accede a través de una puerta practicada en una cerca que cierra todo el yacimiento. El conjunto está rodeado de un camino que lo bordea y permite la contemplación desde una perspectiva cercana. Además, una plataforma sobreelevada y un panel explicativo ayudan a comprender la globalidad del yacimiento. El Yacimiento arqueológico de Tenerías se compone de las siguientes estructuras: Acceso, zona noroccidental /Sala de estar “bayt al-máslah”/ Letrinas / Sala fría “bayt al.bárid”/ Sala templada “bayt al-wastani”/ Sala caliente “bayt al-sajûn”/ Aljibe y qanat.